El nuevo presidente del Colegio de Veterinarios de Las Palmas, Varona, afronta retos como el reconocimiento de la profesión, la oposición al Real Decreto 666/2023 y la mejora de la salud mental del colectivo
Varona, es el nuevo presidente del Colegio Oficial de la Profesión Veterinaria de Las Palmas. Tras salir elegido en las elecciones del pasado mes de diciembre, la nueva Junta de Gobierno aborda una serie de retos que tiene una de las profesiones sanitarias más desconocida: La profesión veterinaria.
¿Cuáles son los retos actuales que tiene la profesión veterinaria?
Pues fundamentalmente podemos hablar de cuatro grandes retos. El primero, es el reconocimiento en la práctica de una de las profesiones sanitarias más singulares y desconocidas. El segundo es nuestra oposición rotunda al Real Decreto 666/2023, que regula la distribución, prescripción, dispensación y uso de medicamentos veterinarios. Por otro lado, enfrentamos una “epidemia” de problemas de salud mental en nuestro colectivo. Por último, queremos visibilizar una profesión maravillosa y muy diversa que muy pocas personas conocen en toda su dimensión.
¿Por qué se conoce tan poco la profesión?
La gran mayoría de las personas tienen en su cabeza la imagen única del profesional veterinario con el perro y el gato en la consulta pero nuestra profesión tiene otros muchos desempeños. Más allá de la clínica veterinaria hay profesionales que investigan, que son docentes, son importantes promotores de la salud pública supervisando la cadena alimentaria, también luchamos contra muchas enfermedades transmitidas por otros animales, las llamadas zoonosis, fabricando vacunas, tratando a la fauna exótica y silvestre y un largo etcétera.
A lo anterior queremos sumarle la reivindicación de un mayor reconocimiento social puesto que en teoría somos sanitarios, pero en la práctica no se nos reconoce como tales. Figuramos en la Ley de Profesiones Sanitarias pero en nuestro día a día tenemos que lidiar con exclusiones en convocatorias de plazas en la administración, la inexistencia de un VIR (Veterinario Interno Residente) como ocurre con el resto de profesiones sanitarias (MIR, FIR, BIR,..). La gota que ha colmado el vaso de esta falta de reconocimiento es la situación ya comentada del RD 666/2023.
En resumen, somos sanitarios, sí, pero nuestra profesión es increíblemente diversa.
¿Exactamente cuál es el problema con el Real Decreto 666/2023?
Es muy sencillo, esta norma viene a condicionar de una manera muy restrictiva el uso de los medicamentos veterinarios y eso está suponiendo un auténtico calvario para nuestra profesión. Hablamos de un aumento exagerado de la burocracia para notificar a la administración los antibióticos que aplicamos en consulta o que recetamos. Hablamos de la prohibición de uso directo de ciertos antibióticos que ahora deben pasar obligatoriamente por pruebas previas para justificar su uso. Hablamos de falta de stock en las farmacias y la peregrinación que muchos tutores deben hacer para buscar los que les prescribimos. De lo que hablamos aquí es de la criminalización del clínico de animales de compañía por usar, según su criterio clínico, los medicamentos que lleva décadas usando. Nosotros entendemos y compartimos la necesidad del uso racional de los medicamentos y especialmente los antibióticos. Pero no de esta manera. Es absurdo.
La única opción que nos deja el Gobierno ante este Real Decreto es la movilización por nuestros derechos y los de nuestros pacientes. Ante eso se ha puesto en marcha una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) que consiste en la recogida de 500.000 firmas en toda España para derogar esta norma y recuperar nuestras competencias. Invitamos a todas aquellas personas que así lo deseen a firmar. Pueden acercarse a cualquier centro veterinario de nuestra provincia, que son más de 200 establecimientos, y firmar físicamente en las planillas habilitadas. También en nuestra sede oficial pueden firmar.
Hablabas sobre la salud mental del colectivo ¿Tan seria es la situación?
Pues sí. Llevamos años arrastrando este problema que va a más desgraciadamente. Las causas son múltiples, una de ellas son las condiciones laborales. Por otro lado, la presión emocional en la toma de decisiones ante la vida de un paciente. También hay que tener en cuenta que algunas personas colegiadas han sufrido amenazas e incluso agresiones. Esto aumenta la prevalencia del llamado síndrome del quemado, conformando un coctel peligroso para la salud mental de nuestro colectivo, formado por unas 1200 personas en nuestra provincia.
Ante esto queremos poner en marcha un servicio de atención psicológica con el asesoramiento del Colegio Oficial de la Psicología. Vamos avanzando en un acuerdo para que nuestros profesionales estén en las mejores manos.
¿Cómo van a abordar la mayor visibilidad de esta profesión?
Pues pretendemos hacerlo desde la comunicación con la sociedad. Por un lado tenemos unas campañas escolares desde hace más de 15 años trabajando la tenencia responsable de animales de compañía con el alumnado de primaria. Eso nos permite que desde pequeños conozcan nuestra profesión. También a través de redes sociales y prensa escrita queremos acercar las otras caras de nuestra profesión al gran público.
Las Palmas de Gran canaria